Autobiografía
Nací en Olivares, Sevilla, en el año 1937. Aunque mi familia nunca pasó calamidades, tuve una infancia complicada debido a la época que me tocó vivir, en plena guerra civil española. Mis padres tenían una pequeña finca agrícola a las afueras del pueblo, a la que llamábamos "El Rancho" y allí, entre el pueblo y la finca, me crié con mis cinco hermanos. Por las circunstancias de la época, a penas pude ir a la escuela y estuve desde pequeña trabajando y ayudando en casa.
En 1956 contraje matrimonio, dejé el hogar de mis padres y, debido a la profesión de mi marido, comencé un peregrinar de alquileres por diferentes lugares. Esta etapa termina en 1968 cuando establezco definitivamente mi domicilio en Valencina de la Concepción, un pueblo del Aljarafe sevillano cercano a mi Olivares natal. De mi matrimonio tuve seis hijos.
En 1984 muere mi marido, dejándome viuda con cuatro hijos aún menores de edad. Las dificultades aumentaron, pero, a pesar de ellas, logré con mi esfuerzo y con la ayuda de Dios sacar a mi familia adelante y dar a mis hijos un futuro.
A pesar de mi escasa formación escolar, siempre sentí, desde muy pequeña, un gran interés por todo lo relacionado con la cultura. Mis ganas de aprender hicieron que me esforzara al máximo para seguir ampliando de manera autodidacta mis conocimientos de ortografía, gramática y literatura. Aprovechaba el poco tiempo libre que tenía para estudiar y leer libros, cosa que siempre me ha fascinado. Pronto comencé a aficionarme por la creación literaria y empecé a escribir poemas, primero a mano y luego, cuando mis hijos ya fueron algo mayores y tuve más tiempo, en una vieja máquina de escribir frente a la que me encantaba pasar las horas.
Empecé a coleccionar cada vez más libros leídos hasta hacerme mi pequeña biblioteca. No paro de escribir y esto me lleva a acumular muchos textos y poemas, que compartía en la intimidad con amigos y familiares. En 1991, casi sin ningún apoyo, decidí sacar algunos de esos escritos a la luz y publicar mi primer libro de poemas de temática cofrade, "Mirando al Cielo", para poder divulgarlos a más gente. Los 250 ejemplares se me agotaron en la primera semana.
Comencé a formar parte de la Asociación de Escritores Andaluces "ALDEA" de Sevilla, fundada en 1986, con la que mantendré una estrecha relación durante muchos años. Empecé a conocer a otros autores y a compartir con ellos mis escritos en veladas literarias que me resultan muy enriquecedoras. En 1992, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla (la Expo'92), participé con algunas de mis obras en distintos actos literarios y en algunas manifestaciones en favor de la cultura junto con otros muchos autores. Este acontecimiento histórico fue para mí muy enriquecedor. Recopilé datos y curiosidades relacionadas con la Exposición Universal y los plasmé en una obra, "Ramillete de Historias y de Cultura", que nunca publiqué en papel y que ahora comparto con todos vosotros.
Ese mismo año de 1992, escribí mi primera novela, "Producto de la Sencillez", un relato de ficción con tintes autobiográficos en donde plasmo parte de mi infancia y de mis propias vivencias. El libro también tuvo una gran aceptación y, como el anterior, se agotó rápidamente.
Continué escribiendo y, dos años más tarde, en 1994, publiqué un segundo libro de poemas, "El Mar y el Horizonte", esta vez de temática más íntima y reflexiva, con el que participé con éxito en varios certámenes literarios. En 2004 edité una nueva novela con personajes de ficción, ambientada en el mundo rural y la pobreza, "El Campo y el Pastor", y tres años más tarde, en 2007, saqué a la luz mi última obra editada en papel , "Memorias de la Posguerra", publicada y distribuida por ediciones Alfar, en la que recreo el ambiente de la España de posguerra, mezclando datos autobiográficos con la ficción.
Mi principal fuente de inspiración es mi propia experiencia de vida. Mi primera infancia, ligada al ambiente del campo de mi pueblo de Olivares, fue muy importante en mi vida y está presente en toda mi obra. En lo más profundo de mi corazón guardo el recuerdo de mis padres y mis hermanos, a los que soy incapaz de traer a mi memoria sin emocionarme. Me encanta la naturaleza salvaje, sencilla. Soy una enamorada de los caminos llenos de flores silvestres, de los huertos, de la paz del campo, de mi silencio y mi tranquilidad que tanto me gustan. Siempre he necesitado seguir ligada a la naturaleza, y en mi patio vivo rodeada de macetas y árboles frutales que mimo con cariño y que me trasladan a mis recuerdos de niñez.
Soy una lectora incansable. Un libro es el mejor regalo que me pueden hacer; los leo y los mimo como un tesoro. Entre mis autores favoritos destaco a Antonio Machado, a Federico García Lorca, a Miguel Hernández y a mi querido amigo Rafael Alberti, del que guardo un entrañable recuerdo. Mi afición literaria cultivada durante tantos años ha hecho que conozca a muchos personajes importantes del mundo de las letras con los que me gusta cartearme. Pero, a pesar de mis amistades ilustres, reconozco que me gusta la sencillez y defiendo la humildad. Soy fiel a mis ideales que se basan en el bien para todos. Me gusta ser servicial, pero como persona no me dejo pisar por nadie a pesar de mi prudencia.
A lo largo de mi vida, dadas mis circunstancias y las necesidades económicas, he tenido que emprender muchos negocios diferentes, desde una taberna a un puesto de verduras, pasando por dos guarderías o por la venta de artículos de punto. De cada cosa que hice aprendí y saqué una experiencia, sin arrepentirme ni avergonzarme de ninguna de ellas.
Como podréis apreciar en mi obra, tengo un fuerte sentimiento religioso y mantengo una especial relación con Dios, al que siento cercano y de quien, desde muy pequeña, saqué las fuerzas para luchar por la vida a pesar de las adversidades. Dios está presente en mi vida, en mi pensamiento y en toda mi obra. Ejemplo de ello es mi libro de reflexiones sobre la libertad y la bondad de Dios: "La Dignidad de las Personas y el Amor Hecho Obras Buenas". Soy una enamorada de la Semana Santa, no en vano mi primer libro lo dediqué a ella, "Mirando al Cielo", y es una temática recurrente en muchas de mis poesías posteriores. Mi creencia religiosa y mi fe en Dios me han hecho ser testigo de vivencias extraordinarias, que de alguna forma aparecen plasmadas en mi libro "Producto de la Sencillez" mezcladas con la ficción de la trama.
He tenido siempre un especial cariño por los niños. Desde muy joven trabajé de niñera en algunas ocasiones y ya de mayor tuve dos guarderías infantiles. Parte de mi creación está destinada a los niños: he escrito muchos cuentos que están recogidos en mi libro "Los Animales de la Selva". Defiendo la idea de que los niños son el pilar de la sociedad y que su educación en valores es fundamental para construir un futuro de prosperidad y progreso. Siempre inculqué a todos los niños a los que cuidé, y especialmente a mis hijos y nietos, el amor por la cultura, animándoles desde pequeñitos a ser buenos estudiantes y mejores personas.
A pesar de haber tenido una vida llena de adversidades, me siento extremadamente afortunada. Siempre fui feliz con lo que tuve y supe poner en valor todas las pequeñas cosas que me rodeaban: unos sorbitos de café a la sombra de mi limonero, el vuelo de un pajarillo, la risa de mis nietos... En realidad, soy feliz con muy poco. Creo que gozo de un gran sentido del humor, y como muestra comparto con todos vosotros mis chistes, recogidos en "Mis Nuevos Chistes para tu Nueva Risa". No me importa reírme de mí misma.
A parte de la literatura, he de reconocer que tengo una mente muy creativa, y entre mis aficiones está la de hacer manualidades de lo más variado. Me gusta reciclar materiales de todo tipo y darles una utilidad, para sorpresa de todos.
Como dije una vez en una de mis obras: "...debemos aprender de las huellas que cada vida anterior ha dejado en los caminos, y evitar que se borren". Mis huellas están en mis palabras y, dejándolas volar, quizás permanezcan, quién sabe donde..., quién sabe cuánto...
¡Disfrutad de la lectura!

